Glutatión

¡Hola, Glutatión!

Trabajo y estudios no dan mucha tregua, pero hace semanas que quiero escribir una entrada como ésta. Y es que, a medida que mi investigación sobre el proceso de metilación y los polimorfismos MTHFR avanza, a medida que voy poniendo algunas piezas más en mi puzle, la importancia de los antioxidantes se hace más y más presente, y el glutatión llama cada vez con más fuerza a mis puertas y ventanas.

Niveles reducidos de glutatión están vinculados a múltiples condiciones de pérdida de la salud como son cáncer, fibrosis quística, Parkinson, Alzheimer, hipertensión, fatiga crónica, fibromialgia, autismo, déficit de atención, asma, diabetes o esclerosis múltiple.

Empiezo a entender que no es casualidad que esta lista de condiciones sea tremendamente similar a la lista de enfermedades asociadas a deficiencias en el ciclo de metilación por mutaciones, siendo los polimorfismos en el gen MTHFR los más estudiados.

No hace mucho publiqué una serie de entradas acerca de la metilación que pueden complementar esta entrada. Si no has tenido oportunidad de leerlas y quieres entender de que hablo cuando me refiero a la metilación o a los polimorfismos, puedes leer la primera de la serie aquí.

 

¿Qué es el glutatión?

Los antioxidantes son agentes reductores que limitan la actividad de los radicales libres y el daño producido por las especies reactivas de oxígeno en nuestro cuerpo.
Fórmula del Glutatión
Fórmula del Glutatión
 

Glutatión es el mayor antioxidante intracelular en el cuerpo, conocido como “el antioxidante maestro”.  Está formado por 3 aminoácidos: glutamato, glicina y cisteína unidos por enlaces peptídicos.

 

GSH_Redox

 

Se conoce como una molécula redox.  Una reacción redox o de Reducción-Oxidación es una reacción química en la que uno o más electrones se transfieren entre los reactivos, provocando un cambio en su estado de oxidación.  Cuando una molécula es oxidada, pierde electrones y su estado de oxidación aumenta. Cuando una molécula es reducida, gana electrones, y su estado de oxidación disminuye.

La clave es el ratio entre glutatión reducido o GSH y glutatión oxidado o GSSG. Si hay una gran cantidad de glutatión oxidado y baja cantidad de la forma reducida, esto indicará una elevada toxicidad celular y alta actividad de radicales libres.

Glutatión es clave en la regulación de la proliferación celular, apoptosis, función inmune, detoxificación de tóxicos y xenobióticos.  

¿Por qué esta entrada dedicada al glutatión?

Si conoces mi historia (puedes leerla aquí), sabrás que he pasado una vida lidiando con la inflamación, con un sistema inmune deficiente, con migrañas incapacitantes, alergias alimentarias, problemas digestivos, hormonales, dolor musculo esquelético, fatiga, problemas de atención, y todo un cuadro de síntomas asociados con la inflamación crónica y el exceso de estrés oxidativo en el cuerpo.

Desde hace más de dos años, cuando en el año 2015 todo este cóctel saltó por los aires y me hizo abrir los ojos a la fuerza, he dedicado el tiempo que esta lucha me ha permitido a juntar piezas para dar respuesta a muchos «por qués» y he puesto en marcha cambios desde múltiples aspectos de mi vida.

Una dieta alta en antioxidantes, así como suplementación con antioxidantes y precursores del glutatión han sido una de las piezas de mi protocolo. Junto a ello y como contraparte, la dieta antiinflamatoria ha sido por supuesto otra pieza fundamental, pues no sólo se trata de lo que introduces en el cuerpo, sino también, de lo que dejas de introducir.

¿Y si los precursores no están funcionando?

Glutamina, NAC, ácido alfalipoico, vitamina C… Mis investigaciones me llevaron a la búsqueda de los precursores del glutatión como la mejor opción para aumentar las reservas de glutatión del cuerpo y luchar contra la inflamación y el estrés oxidativo. Éstos me acompañan desde hace ya mucho tiempo. Sin embargo, no fue hasta que la genética llamó a mi puerta y me presentó el ciclo de metilación para que pudiera trabajar sobre él, que empecé a maximizar mis esfuerzos para regular todo el caos.

Hace cosa de un año más o menos que gestiono mi salud y las complicaciones de la endometriosis así, pero cada mes he estado viviendo cíclicamente los “daños colaterales” de la endometriosis en mi hígado y vesícula, imagino que derivados del exceso de estrógenos y de la proximidad del quiste de mi ovario derecho que inflama todo mi costado derecho haciéndome perder funcionalidad durante varios días.

El encuentro con el glutatión oral

Entonces un día cualquiera mientras buscas tus suplementos habituales se cruza en tu camino un suplemento de glutatión. Te has encontrado con las mismas aseveraciones una y otra vez: “El glutatión oral no es efectivo. Hay que fomentar/suplementar los precursores”. Pero lo que tiene ese afán por la investigación y por las verdades singulares, o que una es un poco cabezota y necesita probar las cosas, acabé comprando un suplemento de glutatión reducido en cápsulas de 500 mg.

Hace cosa de dos meses que incorporé por primera vez el glutatión reducido a mi régimen de suplementación y puedo decir que desde el primer día noté mejoría en muchos aspectos. Desde el primer día mi inflamación se redujo, mi energía aumentó, mi tolerancia a los alimentos también, mis síntomas de déficit de atención mejoraron y, lo más destacable, he tenido los dos mejores períodos que recuerdo en muchos meses en lo que respecta a mi hígado y vesícula. Por primera vez en muchos meses no “los he perdido”, no he vuelto a dejar de digerir grasas y a perder pelo como ha ido ocurriendo cíclicamente desde hace meses. Por primera vez en muchos meses esa sintomatología recurrente que sospecho asociada a SIBO por pérdida de funcionalidad de la vesícula, me ha dado una tregua. Mola.

LaVerdad

¿El glutatión oral no es efectivo? ¿No se absorbe? Quizá no todo lo que nos gustaría. ¿No funciona? Discrepo. En mi lista de TO-DOs está probarlo en su versión liposomal, que es algo cara, pero si con “baja absorción” ha hecho esto, la versión liposomal debe merecer su precio.

Como «efecto colateral” también del glutatión, mi piel tiene mucho mejor aspecto, se ve menos inflamada y está más suave. Si lees por ahí, encontrarás los usos del glutatión para eliminar manchas y blanquear la piel. Como efecto colateral, también me lo quedo 😛 .

Desde que empecé a disfrutar de los efectos de cantidades adecuadas de glutatión en mi cuerpo, una pieza más de mi puzzle ha ido tomando forma, y es la asociación entre una metilación deficiente o bloqueada y los niveles bajos de glutatión.

El glutatión es sintetizado en prácticamente cada célula de nuestro cuerpo a partir de los aminoácidos precursores. Sin embargo, la mayor concentración de glutatión se encuentra en el hígado pues los hepatocitos tienen habilidades únicas de síntesis de glutatión. La habilidad de convertir metionina en cisteína a través de la via de transsulfuración y de regular la biosíntesis de glutatión en función de la exportación a plasma, bilis y mitocondria. La salud del hígado y la producción de glutatión son claves para la vida.

  Y ahora que ya sabes por qué quería hablarte del glutatión, volvamos a él.

¿Por qué necesitamos glutatión?

 
  • El glutatión es usado por el hígado para detoxificar toxinas, químicos, medicamentos, y toda la carga tóxica que implica nuestro entorno hoy en día. Además, una función adicional del transporte de glutatión a la bilis es servir como una fuerza impulsora osmótica en la formación de bilis. El glutatión es la molécula orgánica más abundante en la bilis en una concentración de 8-10 nM (artículo).

¡Ajá! Quizá por eso mi vesícula ha funcionado en los últimos 2 meses mejor de lo que lo ha hecho en mucho tiempo.

  • El glutatión está envuelto en muchos procesos celulares, incluyendo la diferenciación celular, proliferación y apóptosis y como resultado, alteraciones en la producción de glutatión están implicadas en la etiología y progresión de un gran número de enfermedades desde el propio envejecimiento como enfermedades cardiovasculares, inflamatorias, metabólicas y neurodegenerativas.
  • Las mitocondrias en tus células producen radicales libres en el proceso de obtención de energía celular. Si hay una deficiencia de glutatión, las mitocondrias serán las primeras en acusarlo. Un exceso de radicales libres lleva a enfermedades degenerativas y envejecimiento.
  • El glutatión es esencial en muchos procesos que incluyen la homeostasis redox celular, protección del ADN, transporte de oxígeno, protección de la vitamina B12 dentro de la célula y eliminación de metales pesados.
  • El glutatión es esencial para la función immune, especialmente la inmunidad mediada por células. Las infecciones, el ejercicio y las toxinas agotan el glutatión y pueden generar disfunción mitocondrial.

Si hay algo que desde hace ya bastante tiempo tengo claro es la asociación entre las infecciones crónicas y la disfunción mitocondrial expresada en esas «etiquetas» que la medicina conoce como fibromialgia o síndrome de fatiga crónica (en inglés, Myalgic Encephalomyelitis / Cronic Fatigue Syndrome o abreviado ME/CFS) entre otras muchas enfermedades que tienen un componente de disfunción mitocondrial. Si antes hablé sobre dos de las «patas» de mi protocolo como son el aumento de antioxidantes y la dieta antiinflamatoria, una tercera pata y yo diría que la que primero implementé fue ayudar al sistema inmune a luchar con el exceso de agentes externos que lo mantenían asfixiado.

Hace dos días, mientras trabajaba en esta entrada encontré la hipótesis GD-MCB (Glutation Depletion – Methylation Cycle Block) de Rich Van Konynenburg (artículo). Dicha hipótesis señala una vinculación entre un bloqueo en el ciclo de metilación y el agotamiento de las reservas de glutatión en el cuerpo, y la pieza de mi puzzle que andaba por ahí a medio encajar, se giró encontrando su posición en el tablero.

La hipótesis Glutation Depletion – Methylation Cycle Block

La hipótesis propone que para desarrollar CFS o Síndrome de Fatiga Crónica, una persona debe haber heredado determinadas variaciones genéticas (SNPs) en una combinación de ciertos genes que codifican para enzimas y proteínas del ciclo de metilación y vías relacionadas.

Además, la persona debe haber sido sujeta a alguna variedad de estrés físico, químico, biológico o psicológico/emocional de larga duración que disminuye el glutatión hasta el punto en que se produce un bloqueo en la enzima metionina sintasa en el ciclo de metilación en respuesta al estrés oxidativo derivado del agotamiento del glutatión.

La formación de este bloqueo es ayudada por la presencia de los polimorfismos genéticos heredados. Esta disminución de los niveles de glutatión simultáneamente elimina la protección que el glutatión proporciona a la vitamina B12 y además favorece la acumulación en el cuerpo de toxinas que pueden interferir con la utilización de la vitamina B12, siendo el mercurio la más habitual.

La hipótesis propone además que como resultado de lo anterior, el nivel de metilcobalamina es demasiado bajo para soportar la reacción de metionina sintasa, y esta queda bloqueada crónicamente. Esto produce un círculo vicioso que causa que CFS se convierta en una condición crónica. La mayoría de las anormalidades bioquímicas y síntomas resultan entonces del agotamiento de glutatión, deficiencia funcional de vitamina B12, deficiencia de metilación, y bajo folato intracelular debido al mecanismo conocido como «methyl trap o folate trap». Esta «trampa de metilo ó trampa de folato» se produce ante la imposibilidad de reciclar el metilfolato a tetrahidrofolato por la ausencia de metil B12. Si no hay B12, el metilfolato no puede convertirse en tetrahidrofolato porque no se puede deshacer de sus grupos metilo. El metilfolato está «atrapado» y comienza a salir de las células al plasma, lo que suele mostrar niveles elevados de folato en las analíticas, cuando en realidad los niveles de folato a nivel intracelular son deficientes, y se está enmascarando una deficiencia de B12.  A su vez, no hay conversión de metionina a homocisteína, haciendo que esta se acumule causando toda clase problemas.

Lo aprendido

Llegados a este punto, puedo sacar como conclusión que aún me queda mucho por afinar en lo que respecta a la metilación y a la mejor forma de aportar desde la nutrición.  No existen las reglas ni las soluciones universales, y el mapa genético de cada uno determinará las mejores opciones. Y prueba-error, y ajuste, parece ser el camino. He puesto una nueva pieza. Y es que, parece ser que aportar precursores de glutatión a un ciclo de metilación que no funciona eficazmente, no da el resultado esperado. Al parecer el propio glutatión puede ser una pieza clave, siempre y cuando un@ no se olvide de cerrar los círculos y caiga en una «trampa».

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MTHFR – Metilación para dummies III. ¿Cómo me afecta el proceso de metilación?

Las mutaciones en el gen MTHFR generan defectos que pueden dar origen a condiciones de salud importantes. La metilación se ve afectada por las condiciones ambientales, deficiencias nutricionales,  y el propio proceso de metilación pierde eficacia con la edad. Muchas de las enfermedades de nuestro tiempo están asociadas con patrones aberrantes de metilación.

En personas con una actividad disminuida de las vías de metilación, hay una disminución de los grupos metilo necesarios para ejecutar muchas funciones importantes, pues la enzima MTHFR cataliza el último paso de la construcción de grupos metilo a partir de folato. Además, disfunciones en el ciclo de metilación se encuentran detrás del exceso de agentes tóxicos e infecciosos, resultando en un amplio rango de condiciones que incluyen disfunción tiroidea, diabetes, enfermedad cardiovascular, inflamación neurológica, desbalances de neurotransmisores, infecciones víricas crónicas, pobre reparación de tejidos, función inmune deficiente, defectos de los tubos neurales, síndrome de Down, Esclerosis Múltiple, déficit de atención, autismo, Alzheimer, o Parkinson.

Por tanto, mutaciones en el ciclo de metilación, pueden favorecer la susceptibilidad a determinadas condiciones de salud, y provocar la expresión y modificación de genes, en lo que conocemos como epigenética, pues la metilación influye en cómo nuestros genes responden a agentes ambientales.

  • Problemas en la metilación pueden reducir la habilidad de nuestros cuerpos para construir los bloques necesarios para la síntesis de ADN y ARN. Algunas de las células de nuestro cuerpo son más susceptibles como la médula espinal que fabrica plaquetas, glóbulos blancos y rojos. El tejido nervioso también suele estar más afectado. Entonces, mutaciones en el ciclo de metilación no sólo afectan la función de los genes afectados por dichas mutaciones, sino que afectan a la función global de edición en la que el cuerpo se apoya para compensar posibles problemas en el resto de los 25.000 genes. El Ciclo de Metilación es el sistema que el cuerpo usa para editar y corregir problemas con otros genes, por tanto, garantizar un correcto funcionamiento de éste te da las herramientas para ayudarte a activar o desactivar esos genes. Este proceso es conocido como epigenética. La epigenética se define literalmente como «cambios heredables en los patrones de expresión genética que ocurren sin modificaciones en la secuencia de ADN». 
  • La metilación afecta a las mitocondrias en nuestras células. Las mitocondrias son las unidades que crean energía y permiten a las células funcionar. La mitocondria necesita nutrientes y coenzimas clave dependientes de la metilación para poder crear energía. Su combustible principal es la glucosa y los ácidos grasos de los triglicéridos. Sin embargo, también necesitan otros nutrientes como la carnitina y la coenzima Q10.
  • Cada célula de nuestro cuerpo depende de la metilación para mantener la estabilidad y fluidez de la membrana celular y sin una correcta metilación nuestras células no pueden funcionar bien. La fluidez de la membrana es dependiente de fosfatidilcolina, cuya fabricación es dependiente del ciclo de metilación.
  • Problemas en la metilación pueden afectar el sistema inmune. Si, como hemos visto, puede haber problemas para construir los bloques necesarios para la síntesis de ADN, como resultado,  no puedes crear nuevas células T reguladoras que favorezcan la regulación del sistema inmunitario. Las células T nos protegen de infecciones virales y parasitarias y controlan a las células B que producen anticuerpos. Cuando el ciclo de metilación no funciona bien, el sistema inmune tenderá a fabricar células B en exceso, lo que puede resultar en una enfermedad autoinmune. El apoyo y soporte al ciclo de metilación ha sido utilizado en el tratamiento de desórdenes autoinmunes asociados de hipometilación.
  • Los estrógenos son metilados para poder ser eliminados. Sin una adecuada metilación, pueden acumularse en el cuerpo dando origen a desórdenes hormonales y las enfermedades asociadas.
  • Deficiencias en el ciclo de metilación e inflamación siempre van de la mano. Una pobre metilación produce inflamación, y la inflamación disminuye la capacidad para metilar adecuadamente. En un estado de hipometilación, los niveles de histamina tienden a estar elevados. La histamina se desactiva gracias a los grupos metilo.
  • El estrés incrementa el cortisol lo que aumenta las necesidades de metilación. El estrés contínuo sobreexige al proceso de metilación y esto requiere la presencia constante de grupos metilo, aumentando las necesidades de los nutrientes necesarios para un correcto funcionamiento del ciclo de metilación.

Estos son sólo unos ejemplos de cómo puede afectarnos una metilación deficiente. Llegados a este punto, ¿Podemos decir que el proceso de metilación es importante para tu salud? Sí. ¿Te conviene comprobar si eres portador de la mutación en el gen MTHFR u otras que afecten tu metilación? Depende. Según estudios, entre un 30 – 40% de la población puede contar con mutaciones en este gen.

En muchos casos, cuando el entorno y las condiciones externas son favorables, cuando la nutrición aporta todos los nutrientes y cofactores necesarios para una correcta metilación, los posibles defectos o disfunciones asociados no se expresan y permiten llevar una vida en unas condiciones de salud adecuadas. Considero que en el estado en el que nos encontramos, con el ritmo de vida que manejamos, la cantidad de agentes tóxicos que nos rodean, la falta de alimentos sanos y el exceso de anti nutrientes, es realmente difícil que se den todas estas condiciones que permitan que la metilación se produzca al máximo de su capacidad.

En otros muchos casos, saber lo que sucede a este nivel, puede ayudarte a conocer el origen o causa de toda una serie de disfunciones. Saber qué puedes hacer desde el campo de la epigenética, qué puedes aportar desde fuera, cómo puedes favorecer el proceso de metilación, qué nutrientes y vitaminas pueden ayudarte y qué sustancias pueden entorpecer dicho proceso, puede darte las claves para reducir el riesgo de padecer alguna de las disfunciones asociadas o incluso revertir los síntomas pudiendo recuperar la salud.

Es importante partir de la base de que el todo es siempre mayor que la suma de las partes, y no se puede evaluar y tratar un posible polimorfismo sin una visión más completa de la persona. De nuevo, necesitamos una mirada integral enfocada en un ser singular. Será de ayuda conocer otros posibles SNPs que puedan estar expresándose, así como el estado de salud global de la persona, evolución, experiencias, entorno e historia vital, para poder de verdad maximizar el cambio y el aporte externo y desplazar hacia la epigenética el pilar de la salud. Entonces, es necesario tener el cuadro completo, y ahí podemos empezar a mirar cómo toda esta información genética encaja y cómo podemos usarla en pos de una mejor salud. Porque, si cambiamos el entorno, si cambiamos el terreno donde esos genes pueden expesarse, podremos evitar que se expresen de forma negativa, y potenciar aquellos que nos afectan de forma positiva.

¿Quieres un ejemplo de cómo lo que haces desde fuera afecta a la metilación? Toda mi vida reaccioné de una forma distinta a la mayoría de mis amigos ante el consumo de alcohol. En los tiempos en los que solía salir «de copas» o a tomar unas cervezas, podía ver como con tan sólo un par de tragos empezaba a sentirme mareada y con dificultades para mover los músculos. Los brazos y las piernas me pesaban como si no tuviera fuerza. Y siempre necesitaba varios días para recuperarme, lidiando con un exceso de fatiga y la habitual migraña. Siempre he tenido una respuesta muy potente al alcohol y aún a día de hoy una cerveza (sin gluten! 🙂 ) o una copa de vino, instauran en mí la misma sintomatología. Justo hace unos días me cruzaba con el siguiente artículo, que me hizo entender cómo el consumo de alcohol sobrecarga el proceso de metilación aumentando las necesidades de folato, y por qué si éste último es deficiente, afectado o no por la genética, puede entorpecer procesos vitales para nuestra salud y nuestro bienestar. El estudio hace referencia a la influencia en la gestión de la homocisteína, pero hoy sabemos que éste es sólo uno de los muchos procesos bioquímicos que forman parte de la metilación y, por tanto, toda una serie de pasos se ven afectados cuando ésta no funciona al 100%.

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MTHFR – Metilación para dummies II. Mutación, polimorfismo o SNP.

En artículo anterior vimos que el proceso de metilación se ve afectado por mutaciones en el gen MTHFR, entre otros. Pero, ¿qué es exactamente una mutación? ¿Qué ocurre exactamente cuando tengo una mutación en este gen? Hablemos un poquito de genética.

Los ácidos nucleicos son las biomoléculas portadoras de la información genética. Están formados por otras subunidades denominadas Nucleótidos. Éstos se clasifican en Ácidos Desoxirribonucleicos (ADN) que se encuentran en el núcleo celular y algunos organelos, y Ácidos Ribonucleicos (ARN) que actúan en el citoplasma. Los ácidos nucleicos son el depósito de información de todas las secuencias de aminoácidos de las proteínas de la célula. Son las moléculas que tienen la información genética de los organismos y son las responsables de su transmisión hereditaria.

Existen dos tipos de ácidos nucleicos, ADN y ARN, que se diferencian por el azúcar (Pentosa) que llevan: desoxirribosa y ribosa, respectivamente. Además se diferencian por las bases nitrogenadas que contienen, Adenina, Guanina, Citosina y Timina, en el ADN; y Adenina, Guanina, Citosina y Uracilo en el ARN. Las bases nitrogenadas son las que contienen la información genética. Una última diferencia está en la estructura de las cadenas, en el ADN será una cadena doble y en el ARN es una cadena sencilla.

Como vemos en las imágenes, las bases nitrogenadas de cada una de las cadenas se unen entre sí formando la doble hélice de ADN. La estructura del ADN se asemeja a una escala con los peldaños formados por los pares de bases nitrogenadas y los lados de la escala hecha de fosfatos y de azúcares. La Adenina de una cadena se asocia con la Timina de otra y lo mismo ocurre con la Citosina y la Guanina. Las bases nitrogenadas se unen formando puentes de hidrógeno.

Ahora estamos en condiciones de describir qué es una mutación, también conocida como polimorfismo, o, por sus siglas, SNP (Single Nucleotide Polymorphism).

Una mutación es la modificación en la expresión de un gen debido a un cambio en una de las bases nitrogenadas. A lo largo de la vida y evolución se producen muchas mutaciones en los seres vivos como mecanismo de adaptación al entorno.

Existen diversas mutaciones para el gen MTHFR pero las más estudiadas son las variantes 677C->T donde la Citosina se sustituye por Timina, y 1298A->C donde la Adenina es sustituía por Citosina. Puedes verlas escritas también como 677TT o 1298CC.

En ambos casos, estas mutaciones pueden ser heterocigotas, cuando se heredan de un único progenitor, u homocigotas, cuando lo hacen de los dos progenitores, y pueden originar riesgos potenciales de enfermedad asociados a hipometilación. A su vez, se indica que un individuo posee una mutación compuesta cuando posee ambas mutaciones (677CT, 1298AC) pudiendo ser homocigoto o heterocigoto para cada una de ellas.

Una mutación MTHFR 677CT es un determinante de hiperhomocisteinemia, y resulta en una proteína termolabil con una actividad enzimática disminuida. La base molecular de esta termolabilidad es una substitución de Citosina por Timina en el nucleótido 677.

En el caso de la mutación MTHFR 1298AC, también existe una actividad enzimática disminuída pero no debida a termolabilidad. Se produce un cambio de Adenosina por Citosina en el nucleótido 1298. La actividad enzimática se reduce menos que en el genotipo 677CTT.

Dada la elevada prevalencia de estas mutaciones en la población mundial, quizá cabría desplazar la mirada desde el concepto de «fallo genético», al de un metabolismo diferente que aplica a gran parte de la población mundial. MTHFR es una enzima en el camino del folato y no un defecto en un gen que resulte en una enfermedad específica. Ese es el motivo por el que dieta, estilo de vida y experiencias, influyen sobremanera en la expresión o no de dicha mutación. Es una variación en la capacidad de apoyar el proceso de metilación, por lo que un enfoque desde la nutrición y la interacción con el medio, y una mirada desde la epigenética, serán fundamentales a la hora de abordar cualquier cambio en pos de mejorar una condición de enfermedad, o de prevenir futuras complicaciones derivadas de la baja actividad enzimática y la deficiente metilación.

En el próximo artículo, veremos en mayor profundidad cómo puede afectarte ser portador de la mutación MTHFR.

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MTHFR – Metilación para dummies I – ¿En qué consiste el proceso de metilación?

Cada uno de nosotros tiene un mapa genético que determina quienes somos, y nos hace únicos y diferentes. Este mapa genético varía de un individuo a otro y puede contener toda una serie de variaciones en los genes que harán que nuestro cuerpo responda o se adapte de forma distinta al entorno exterior.

En los últimos años está en auge el estudio de las variaciones o mutaciones genéticas y su influencia en la salud y la predisposición a determinadas enfermedades. De ellas, una de las más estudiadas es la mutación del gen MTHFR, encargado de producir la enzima Methylen Tetrahydrofolato Reductasa, o por sus siglas, MTHFR. Las mutaciones en el gen MTFHR han sido asociadas a deficiencias en los procesos de detoxificación, autoinmunidad, infertilidad, autismo, defectos de nacimiento, defectos de coagulación, enfermedades neurológicas, y algunos tipos de cáncer, entre otros.

Esta enzima es responsable de la conversión de la vitamina B9 a su forma usable, Metil-folato, necesario para toda una serie de reacciones bioquímicas en el cuerpo, entre ellas las que constituyen un proceso conocido como metilación. La presencia adecuada de metil-folato en el cuerpo es necesaria para el correcto funcionamiento del proceso de metilación, y mutaciones en el gen encargado de producir la enzima MTHFR, pueden reducir la funcionalidad de dicho proceso entre un 30 y un 70%. El folato es vital en la síntesis de ADN, metabolismo de los aminoácidos y generación de grupos metilo, detoxificación de químicos y metabolismo de neurotransmisores.  La síntesis de creatina, fundamental en el metabolismo energético, y la de fosfatidilcolina, fosfolípido constituyente de las membranas celulares y precursor de acetilcolina, son procesos clave del ciclo de metilación. Cualquier proceso que implique la creación de células (embarazo, nuevas células sanguíneas, inmunitarias, células del epitelio intestinal) o en el que sea necesario romper sustancias químicas o que envuelva los neurotransmisores (ej: creación de mensajeros químicos en el cerebro) puede estar dañado si tienes una mutación en el gen MTHFR. ¡Eso son un montón de procesos!

  ¿En qué consiste el proceso de metilación?

La metilación tiene lugar en cada una de las células de nuestro cuerpo y se encarga de regenerar y reparar constantemente nuestro ADN, silenciando o potenciando la expresión de determinadas sustancias en respuesta a las necesidades corporales y a la interacción con el entorno. El 85% del proceso de metilación tiene lugar en el hígado.  Entre otras muchas cosas, influye en los procesos de control de la inflamación, regulación de hormonas y neurotransmisores, sistema inmune, detoxificación, producción de energía, regulación de la coagulación sanguínea y producción de antioxidantes. Y uno de los pasos más importantes en el ciclo de metilación, es la conversión de homocisteína en metionina. La homocisteína es un aminoácido que se forma en el cuerpo y que es reciclado por el metil-folato (5-MTHF). Niveles elevados de homocisteína en sangre se han asociado al aumento de riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. En el proceso de metilación, un grupo metilo es transferido de un compuesto a otro.

¿Qué es un grupo metilo?

Un grupo metilo es una molécula formada por un átomo de carbono unido a tres átomos de hidrógeno (CH3). Un átomo de carbono se puede unir a otros 4 átomos. Esto implica que un grupo metilo tiene un enlace disponible. Este enlace se puede unir y desunir a otras moléculas. Este proceso de unión de un grupo metilo a una molécula es la base del proceso de metilación. El grupo metilo puede ser transferido a aminoácidos, proteínas, hormonas, sustancias químicas, enzimas y ADN en cada célula y todos los tejidos y órganos de nuestro cuerpo. Esencialmente, cualquier compuesto químico que tiene un grupo metilo como parte de su estructura es capaz de donarlo a otro que lo necesite. De esta forma, el compuesto que recibe el grupo metilo es «metilado».

Este proceso de transferencia de grupos metilo es necesario para el funcionamiento de diversas reacciones bioquímicas en el organismo y su correcto funcionamiento es fundamental para nuestro bienestar físico, emocional y mental. Es esencial para el funcionamiento de prácticamente todas las funciones corporales y participa en la síntesis de ADN y ARN, generación de creatinina, detoxificación de compuestos nocivos, generación de neurotransmisores, producción de glutatión y gestión del sistema inmunitario. Y si, tal y como indican estudios recientes (estudio), no sólo el ADN nuclear sino también el ADN mitocondrial se vería afectado por modificaciones epigenéticas que influyen en el proceso de metilación, podríamos entender la marcada influencia del proceso de metilación en la gestión energética a nivel celular y su relación con las diversas enfermedades que parecen tener como base la disfunción mitocondrial o deficiencia en la producción de ATP en la mitocondria.

Es importante entender que el proceso de metilación es un proceso cíclico donde algunos de los compuestos generados son reciclados a sus precursores gracias a las enzimas que influyen en el proceso y a la transferencia de grupos metilo.

En el próximo artículo, hablaremos del concepto de mutación, polimorfismo o SNP y veremos qué ocurre en nuestra genética cuando somos portadores de una mutación en el gen MTHFR.
 
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